Conciencia corporal y respiratoria

Compromiso-Respuesta

COMPROMISO – RESPUESTA: Conciencia corporal y conciencia respiratoria

La práctica de Yoga es una fuente de salud a todos los niveles del ser humano. El YEL nos propone hábitos saludables que nos proporcionan un desarrollo integral. Nuestro compromiso para dar respuesta a esta problemática se basará en la postura Âsana y en la respiración Prânâyâma.

De cara a los niños, nuestro objetivo es desarrollar y aumentar en conciencia corporal y respiratoria. A través del juego con las diferentes posturas y el contacto profundo con su respiración, les conducimos por un viaje de conciencia que les permita conectar con su ser interior.

Se favorecerá la creación de nuevos hábitos saludables en relación con la educación postural que inciden en la prevención de la salud corporal, dándole un sitio de privilegio a la columna vertebral, nuestro eje central, sutil y energético. Se trata de adoptar una postura correcta, tanto de pie como sentados, entendida esta no sólo como posición corporal sino también como actitud psicológica ante la vida.

Damos respuesta al estrés del niño mediante espacios de activación y liberación, de  abandono y relajación, que permitan restaurar el equilibrio orgánico interior.

Descarga una serie de muestra.

Puedes ver la serie de muestra: «Mis vertebras saben bailar». Descárgate el PDF.

Propuesta de iniciación a la Meditación con niños

Meditación sobre la sonrisa de nuestro cuerpo

  • Sentarse: tranquilo y cómodamente, con buen enraizamiento de pies a caderas y proyección de la columna vertebral buscando la vertical; rota los hombros hacia atrás para abrir el espacio respiratorio y relaja el pecho; la barbilla ligeramente replegada y proyecta la coronilla al cielo. 
    Otra opción, puedes tumbarte en la postura de relajación.
  • Observarse: la columna en la vertical, sonriente, hermosa y flexible, como el tallo de una amapola.
    Las manos apoyadas en las rodillas, poniendo en contacto la punta del pulgar e indice de ambas manos, con las palmas hacia el cielo, Chin Mudra o el gesto del conocimiento; los ojos cerrados, las comisuras de tus labios con una suave sonrisa y el corazón sonriente.
  • Centrarse: observa tu respiración y como se va haciendo cada vez más lenta, silenciosa y profunda. Al inspirar sonríe y al expulsar deja que el cuerpo se relaje.
  • Objeto de meditación sobre la sonrisa de nuestro cuerpo: al inspirar localizas una zona u órgano de tu cuerpo y al expulsar siente que generas su sonrisa. Realizamos varias respiraciones en ella y tras una pausa cambiamos de zona u órgano.
  1. Recorrido por Zonas: los pies, las piernas, los brazos, las manos, la pelvis, el abdomen, la espalda, el pecho, las escápulas, el cuello, la frente y al final nos quedaremos tranquilamente unas respiraciones más, disfrutando de la sonrisa de tu cuerpo.
  2. Recorrido por órganos: órganos genitales, intestinos, vejiga, estómago, hígado, bazo, riñones, pulmones, corazón y cerebro donde nos quedaremos tranquilamente unas respiraciones más, disfrutando de la sonrisa de tu cuerpo.
  • Silencio e integración: después de un espacio de silencio grupal abrimos los ojos y mostramos a los compañeros la mejor de nuestras sonrisas.
    También podemos realizar entre todos un dibujo mural que represente un cuerpo sonriente.
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